Sociedad Venezolana
de Odontología Biológica
  Colegio
de Odontólogos de Venezuela


Bienvenidos


Les damos cordialmente la bienvenida a la página de la "Sociedad Venezolana de Odontología Biológica" en la cual anhelo, puedan encontrar posibilidades de enriquecer el ejercicio del acto terapéutico desde la Odontología, y llevarla a lo que consideramos, el grupo de personas que nos acompañamos, en este sendero: "La Medicina de la Boca".

Para ello pretendemos, el equipo que entrañablemente conformamos, llevar al participante por la aventura de las Terapias Complementarias y su manejo desde el área dento-maxilo-facial y relacionarlo con el organismo de manera integral, realmente integrando al todo desde un esquema de correlación indiscutiblemente, pletórica de certezas, y de improbabilidades, como son los mecanismos que inspiran a la Medicina, como Ciencia, sobre todo, cuando la entendemos, impregnada con ese tinte Humanístico, y ciertamente, atada a la vida misma.

Es innegable el debate del hecho que lo científico, la religión, la filosofía, la política, el arte y cualquier otra manifestación confeccionada por el hombre, repleta de los requiebros propios de las pasiones humanas, tiende también al entendimiento de la posibilidad de mutación constante, característica irrefutable de la vitalidad, esa que genera la energía de la vida. Y es esa energía, justamente, el fenómeno a considerar.

Relacionar lo universitario con lo no académico, como es el caso nuestro, es tarea complicada, pero el desafío, bien vale la pena intentarlo, en cooperación armónica, sin descalificaciones ni desmeritamientos, ya que sea como fuere el abanico ideológico, la meta es la misma, solucionar los embates que causan las enfermedades en los seres humanos. Las inacabables discusiones sobre quién tiene la razón, es perder el tiempo y enfatizar las separaciones, hartos ya, de las distensiones, esta energía se inclina hacia la cooperación y la participación constructiva entre los que hacemos, desde cualquiera de sus ángulos, el deber del ejercicio profesional.

La Medicina definitivamente es una sola, y sin importar el nombre que reciban las especialidades, creemos firmemente que se departamentalizaron, exclusivamente, para un acto meramente, de entendimiento pedagógico, no para enfatizar las fricciones y especular pretensiones. Sobre estas bases, la formulación de un plan Académico obedece a la necesidad de exponer la convicción en aras de la enseñanza y hacernos a la idea que, la manipulación de las diferentes Terapias, ameritan de cierto entrenamiento.

En consecuencia, la intervención de las necesidades de aprendizaje reclama la inclusión de actitudes pedagógicas eficaces, de la utilización de esquemas de educación novedosos y de reconocida eficiencia, de participación grupal y de soluciones de conjunto ante la problemática de asumir como realmente cognoscitivas, las proposiciones que pretendemos enseñar. Así la dinámica de la educación, es un factor supremamente importante. Un poco eso de poder diferenciar el conocimiento de la sabiduría. Para ello es necesario intentar descerrajar el contenido personal de los participantes, asumiendo que cada ser de humano tiene una riqueza inmanente e inexplorada, la cual es factible de despertar.

Para lograrlo es menester considerar como una opción, que dicho sea da paso, es la que tiene las mayores dificultades, inclinarse por el camino de decantar la inteligencia, para ponerla al servicio de nuestra más profunda realidad, hacia la toma de conciencia. Lo cual causa pavor a las multitudes. Y esto pudiera ser la etiología profunda, que hace oscilar la atracción y el alejamiento, de los interesados, hacia nuestra proposición. Y esto ha de constituir, también, la invitación concreta, reconociendo la pendulación, como evento fenomenológico indiscutible, al plan total de la Sociedad.


Por otro lado, estamos convencidos que la espectacularidad terapéutica, la puesta en escena de un circo científico de casos de pacientes curados o por curar, bajo el amparo soterrado de intercolegaje, o aquello de la educación del paciente o de la apertura hacia el gremio, o la invitación a consultas impersonales, no son más que injertos intelectuales alienantes, que profundizan la soberbia, el egoísmo vinculado a la reputación y la fama y al cientificismo de ficción, anidando la total ignorancia ante el escenario deformado, del mecanismo primario del concepto: salud-enfermedad, esperando algún logro ante estas respuestas clínicas, éstos son mecanismos y fantasías inconsistentes que enredan la verdadera concepción del arte de ejercer la Medicina, sobre esta base, jamás mostraríamos opciones que incurran en la falla sustancial, de proponer planes de tratamiento, consultar opiniones, esperar respuestas a problemáticas patológicas, desde el desdeño de la empatía posible, en la conducción de una "entrevista personal", medico-paciente, base fundamental de la ananmesis, paso primario para la obtención de un plan de tratamiento, así que notarán que, intencionadamente, no abrimos la posibilidad de actuar bajo esa alternativa, sobre todo por respeto al paciente, y por respeto a la Medicina, y a nosotros mismos.

De igual manera, así como las estrategias publicitarias, deliberadas y vanidosas, las dejamos fuera del contexto formal de la Sociedad, por considerarlas irrespetuosas, y muy seriamente anticientíficas, en la misma distancia, la adherencia a cosas y eventos de índole mágica o enigmática, cuya evidencia rebota con la comprobación que colinda con lo científico, y se contrapone a la veracidad objetiva de la ciencia, también la objetamos, por la misma causa. Aceptamos la verdad objetiva de la ciencia contrapuesta con la verdad subjetiva de la espiritualidad como parte de un proceso incuestionable de crecimiento, como una experiencia que estimula el desarrollo personal y profesional hacia derroteros de congruencia y fenómenos de conciencia. Lo cual es definitivamente otra cosa. Esto para definir de plano, la convicción profunda del asunto terapéutico, cuando lo relacionamos a las alternativas no académicas de la Medicina, pretendiendo muy convencidos, que no susciten adherencias a posibilidades misteriosas o secretas, alejadas del compromiso científico de nuestro norte como Sociedad Científica, comprometida de hecho, con la dinámica del enriquecimiento desbordado en la secuencia irrefrenable de los adelantos de la Medicina. Y son precisamente estas convicciones, las que vienen a integrar nuestro criterio científico y humanístico.

Además entendiendo que todas las relaciones humanas, sean como se den, por razones que en ésta no analizaremos, son sagradas, también lo es, nuestra relación con los enfermos que tenemos que atender. Y para no cometer el error, una vez más, de engañarnos deliberadamente, con las contaminaciones protocolares de los manipuladores de la ciencia. Hacia nuestros colegas el acercamiento es inminente y de claridad meridiana, de brazos y corazón abiertos. Hacia el paciente, esta idea camina hacia el profesionalismo respetuoso y responsable. Y todo este entusiasmo, para realzar, de la tosquedad hacia lo sublime, al noble oficio que intentamos ejercer. Algo así, como en consonancia y en participación con la Naturaleza y el Universo. Al tanto de la Creación. Algo así como el comienzo de renacer con valentía y con la imperiosa necesidad de comprensión, endulzando al esfuerzo y la tenacidad, el hacer transitar el afecto hacia niveles diferentes de vibración. Algo así tan romántico, y a la vez tan serio, y de tanta responsabilidad, que pudiera parecerse a eso que intentamos calificar, para luego sentir,…como Amor.

Así las cosas, sean de nuevo, bienvenidos a nuestra proposición.

Sergio Chapman R.

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